Con apenas dos años en la compañía, Gabriel Guillén ha asumido recientemente la dirección de Operaciones, un cargo de nueva creación que afronta con ilusión y responsabilidad. Hablamos con él sobre este reto, sus proyectos de futuro y también sobre sus aficiones fuera del trabajo.
¿Cómo has vivido tu promoción interna?
Muy ilusionado y agradecido. Desde que entré en la compañía tuve la motivación de poder crecer y este cargo era un objetivo a medio plazo. Apenas dos años después, la dirección ha confiado en mí y afronto el reto con mucha responsabilidad. Es un puesto transversal y lo asumo con ganas de seguir aportando.
¿Cuáles son tus principales retos en esta etapa?
La figura de director de Operaciones llevaba tiempo sin existir en la estructura y ahora el reto es alinear todas las áreas operativas: producción, planificación, mantenimiento, logística interna… en definitiva, generar sinergias entre todos los equipos y que el engranaje funcione de manera integrada.

¿Qué habilidades han sido claves en tu evolución profesional?
La orientación al reto, el liderazgo, la capacidad de análisis y resolución de problemas, y, sobre todo, la comunicación. Gestionar equipos grandes requiere saber transmitir objetivos y proyectos de manera clara y efectiva.
Estáis impulsado proyectos de automatización. ¿En qué consisten? ¿Cómo se están incorporando estas tecnologías?
Uno de los más importantes está en planificación de la producción. Queremos implantar un software que, apoyado en inteligencia artificial, nos permita centralizar la información y reducir la dependencia de procesos manuales. La idea es ganar agilidad, precisión y eficiencia en la toma de decisiones.
Para ponerlos en marcha tenemos una doble vía: por un lado, apoyo de empresas externas para la implantación y, por otro, la creación de un equipo interno enfocado en control de procesos y mejora continua. Así garantizamos que el conocimiento se quede dentro y podamos sostener el crecimiento a largo plazo.
¿Cómo logras equilibrar tu día a día entre el trabajo y tus hijos?
Tengo dos niños pequeños, de uno y cuatro años, y para mí la clave está en organizarme bien y en hacer que el tiempo que paso con ellos sea de calidad. Me esfuerzo para que lo vivan como algo especial y que sientan que estoy presente en su día a día.
¿Qué valores te gustaría transmitirles?
Creo que la enseñanza más importante es que sin esfuerzo no hay recompensa. Nada se consigue sin trabajo ni constancia, y al final todo lo que merece la pena tiene un precio. Es un mensaje que intento inculcarles, sobre todo al mayor, que ya tiene cuatro años y empieza a comprender mejor las cosas.
Me gusta mostrarles con ejemplos del día a día que, si quieren algo, deben esforzarse para conseguirlo. Es una filosofía que heredé de mis padres, quienes desde muy joven me transmitieron la importancia de sacrificarse y trabajar duro. En aquel momento no siempre lo valoraba; recuerdo que me quejaba de pasar los veranos trabajando en el campo, pero con el tiempo me di cuenta de cuánto me aportó aquella experiencia. Hoy lo agradezco porque me enseñó a apreciar más cada logro y a entender que lo fácil rara vez deja huella.
Además del trabajo, ¿qué otras aficiones tienes?
El deporte siempre ha estado presente: jugué al fútbol muchos años y después al pádel. Ahora lo practico menos, pero sigo siendo aficionado. También me interesa mucho la inversión y las finanzas personales, un mundo en el que me formé a partir de la pandemia y en el que sigo aprendiendo.
¿Alguna recomendación para empezar en ese terreno?
El libro Padre rico, padre pobre de Robert Kiyosaki. Es fácil de leer, te abre la mente y te hace replantearte muchas cosas sobre la economía personal y la inversión.
